El dÉficit hídrico de Catalunya (11-5-2008)

El Ter y el sudoku del agua


PIA Bosch
Diputada del PSC al Parlament

Hemos vivido en las últimas semanas un debate intenso sobre el episodio de sequía que nos afecta. Mientras la prioridad ha sido la búsqueda del consenso sobre la solución de la grave situación que estamos viviendo y que amenaza con dejarnos a todos los usuarios del sistema del Ter y el Llobregat sin agua de boca, no era el momento para introducir más variables. Pero ahora, una vez se ha cerrado formalmente la decisión sobre la construcción de la tubería que debe permitir la conducción temporal de agua procedente de Tarragona hasta el área amenazada por las restricciones, es el momento de poner sobre la mesa una variable relevante a tener en cuenta para entender el sistema hídrico en Catalunya, que es la situación del río Ter.

Si algo ha quedado claro es que necesitamos como país una reflexión colectiva serena sobre nuestro equilibrio hídrico. El sudoku es encontrar un equilibrio racional que, evitando la confrontación y la lucha interterritorial, garantice el abastecimiento de la población para las necesidades de boca y para el mantenimiento de las actividades económicas tradicionales (sean agrarias, turísticas, industriales...) en las diferentes comarcas de Catalunya tanto como en el área metropolitana, sin cuyo dinamismo este país no puede concebirse. Este equilibrio hay que encontrarlo siguiendo las directivas europeas y basándonos en los principios de la nueva cultura del agua.

EN ESTE equilibrio existe una variable que, en Catalunya, se ha convertido en una fecha fija y que, en los próximos años, hay que encontrar la forma de revertir, que es el trasvase de cerca del 75% del caudal del río Ter a su paso por el Pasteral. La nueva cultura del agua propugna la necesidad de mantener los caudales de los ríos en sus propias cuencas sin trasvasar cantidades tan importantes que cambien de forma irreversible su ecosistema, tal como sucede en este caso. La situación es objetivamente muy dura, porque normalmente de los 12,8 metros cúbicos por segundo que lleva de media el río antes del Pasteral se van al área metropolitana 8 metros cúbicos, se deriva uno para el consumo de Girona y la Costa Brava y el resto se deja para asegurar un mínimo de caudal circulando. Cuando se estableció este transvase, en el año 1959, se pensaba en un río que llevaba en torno a 25 m/s. El caudal es en realidad menor, pero la detracción sigue siendo la misma. La ley del año 59 comprometía un nivel mínimo de agua por el río de 3m/s a su paso por Girona, pero este mínimo no se cumple desde hace tiempo. Este es el motivo de la reclamación, hoy administrativa y en un futuro probablemente judicial, que ha hecho la Plataforma de Defensa del Ter. El problema en momentos de grave sequía como la actual es evidente: no siempre se llega a los 12 m/s y la detracción se sigue haciendo igualmente.

El estado del río se deteriora sustancialmente (hasta tal nivel que algunos días de los últimos meses el Ter no tenía suficiente caudal para llegar al mar), con el problema ecológico que ello implica y con los graves perjuicios que para los usuarios directos, como los regantes (pero no solo), se van a derivar. No se trata de hacer alarmismo, por supuesto, pero sí que hay que explicar las cosas tal como son. Es lógico que, si lo vemos en términos comparativos, los habitantes del Baix Ter se desesperen cuando ven que, por poner un ejemplo, el río más caudaloso de Catalunya, el Ebro, lleva hoy a su paso por Tortosa 280 m por segundo, frente a menos de 1 m al paso del Ter por Torroella.

La mayor parte de la población de Catalunya no conoce los datos del trasvase del Ter, y ello hace que desde otras comarcas incluso pueda llegar a pensarse que las comarcas gerundenses son insolidarias, cuando es exactamente al contrario. Creo que si no ponemos los datos sobre la mesa, sin dramatizar pero sin esconder la realidad, no podremos tampoco pensar en las soluciones. Para que los catalanes entiendan el motivo de las tractoradas que organizan los payeses y los regantes, o de las acciones que desde la Plataforma de Defensa del Ter se promueven, hay que dar a conocer los datos de situación.

HA LLEGADO la hora de comprometernos públicamente en la defensa del Ter, al mismo tiempo que afirmamos que esta es una defensa a favor y no en contra de nada ni de nadie. Con el respeto debido a la riqueza y la diversidad territorial de Catalunya, con el reconocimiento de la importancia de asegurar el suministro de todos los elementos que garanticen la vitalidad del área metropolitana, debemos procurar encontrar un equilibrio para que nadie sufra restricciones, que todos seamos capaces de hacer un uso eficiente del precioso recurso que es el agua, ahorrando y reutilizando tanta como sea posible y que asegure el retorno progresivo a todos los ríos de Catalunya de sus caudales.

Todo ello implica comprometerse a trabajar seriamente con el objetivo de un retorno progresivo del caudal también al río Ter. Los regantes piden hoy el retorno total para el 2015. No sé si este es un compromiso posible, pero sí creo que es una base para empezar a negociar un calendario de retorno de caudales que todo el país se merece y que sea consecuente con los principios de la nueva cultura del agua. Insisto en que no hablamos de la situación aguda de sequía, sino de las soluciones estructurales que hay que prever para el futuro. Las generaciones venideras se merecen que trabajemos por este objetivo. No se trata de poner a unos territorios contra otros, sino de trabajar juntos para utilizar toda la tecnología necesaria y todos los medios a nuestro alcance para conseguir un objetivo que beneficia a todo el país.

 
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