El Congreso aprobó ayer el minitrasvase temporal de aguas a Barcelona, con la oposición de CiU y Esquerra, cuyos diputados se abstuvieron a la hora de convalidar el real decreto-ley de medidas excepcionales y urgentes para garantizar el abastecimiento en el caso de que persista la sequía. Hay que subrayar el apoyo del PP, que, pese a no lograr su propósito de que el texto se tramitara como proyecto de ley --lo que le hubiera permitido introducir enmiendas a favor de sus tesis trasvasistas--, votó sí y renunció a hacer demagogia a cuenta de la falta de agua destinada al consumo humano en el área metropolitana de Barcelona.
El Partido Popular patrocinó cuando gobernaba un plan hidrológico que preveía trasvasar agua de forma permanente y masiva a la Comunidad Valenciana, Murcia, Almería y Barcelona, pero que la izquierda suprimió una vez alcanzó el poder. Podía esperarse que, pasando por alto las enormes diferencias entre aquel proyecto y el aprobado ayer, el PP aprovechara ahora la ocasión para restañar sus heridas aplicando una oposición frontal, que probablemente hubiera practicado antes del 9 de marzo. Ayer criticó al Gobierno de Zapatero y al de Montilla, incluso con dureza, pero sin salirse del guión.
Sorprende negativamente la actitud de Esquerra, que en el Govern de la Generalitat vota a favor de la solución adoptada, anuncia su participación en manifestaciones para oponerse a ella y en el Congreso se abstiene calificándola de "mal menor", recorriendo así todo el espectro de posibilidades. La proximidad de un decisivo congreso del partido explica pero no justifica tanta contradicción. Los argumentos para esa abstención --que el coste de la obra se imputará a las inversiones del Estado en Catalunya que contempla el Estatut, y que el decreto-ley abre la puerta a otros minitrasvases temporales en condiciones parecidas de necesidad-- no parecen suficientes. Como tampoco son suficientes los argumentos esgrimidos por CiU: los mismos utilizados por Esquerra, pero, sobre todo, que no se tenga en cuenta el trasvase del Ródano ni siquiera como hipótesis de futuro. Los nacionalistas se empeñan desde el principio en confundir las medidas de urgencia --las aprobadas ayer-- con las alternativas de futuro, como sería el caso del Ródano.
La canalización debe iniciarse inmediatamente para que esté acabada en otoño, pero ojalá llueva y no sea necesario utilizar los tubos jamás.