Yaundé, Camerún
50 años

Estudió cocina en Escocia. Actualmente es trabajadora del servicio de la limpieza de El Periódico de Catalunya.

  el origen:  CARTA A LOS REYES
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NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL DÍA 6 DE ENERO DEL 2007

El proyecto de una mujer combativa

. Tras su emocionada carta, Cecilia Evouna, una limpiadora de EL PERIÓDICO que trata desesperadamente de ayudar a los niños invidentes de Camerún, narra sus emociones ante las solidarias respuestas a su escrito

XELO SOLÍS
BARCELONA

--Gracias. Me parece un sueño.
Cecilia resplandece en su uniforme azul de limpiadora, y me saluda emocionada por el reportaje que le ha dedicado EL PERIÓDICO.
--Ahora me siento como este edificio. Más fuerte y más grande que nunca. Yo siempre he sido una mujer fuerte, capaz de todo; nunca me he dejado vencer por los problemas. Pero esa cuestión de los niños ciegos me tenía obsesionada. No encontraba la manera de empezar. El día que hablamos estaba acabada por primera vez. Sí. Lo reconozco. ¡Acabada! Ahora he recuperado toda mi fuerza.

Sus compañeras nos observan sonrientes desde sus distintas atalayas en la redacción desierta: desde la dirección, suplementos, fotografía. Cada una vive como propio el éxito de Cecilia. Y ella está igual de emocionada por el reportaje que por la acogida.

--Hoy ha sido un día de alegría. Y de lágrimas. He llorado cuando he visto el reportaje. He llorado, y ella también, cuando he hablado con Hedwige. Y he llorado con mis compañeras --"qué corazón tienes; me gustaría hacer lo que tú haces", me ha dicho una--. ¡Lo que yo hago! Meterme en problemas, eso es lo que me dice la gente. "Ahora que podrías vivir tan bien en Europa. Podrías buscarte un novio rico". La mayoría de la gente se cree que una mujer sin un hombre no es nadie.

Mientras pongo en marcha el ordenador, Cecilia pasa la bayeta y se muestra límpida como la mesa reluciente.
--Yo soy feliz dando amor. No necesito tantas cosas. Solo se puede utilizar una cosa a la vez: una cama, un somier, un bolígrafo. Tener demasiadas cosas causa problemas. ¿Qué haces con tantas cosas? Darlas a los que no tienen. Y esos niños no han tenido nunca amor. No pueden ver, algunos tienen una mano deformada, no tienen familia. Y ni siquiera tienen un buen recuerdo de su infancia. Yo no he hablado con ellos de esto, pero me imagino lo que pasa por sus cabezas.

A media mañana ya se han recibido varios mensajes para Cecilia. Más emociones. Más amor.
--Después de esto, estoy dispuesta a enfrentarme a quien sea. Incluso a esos pocos pero poderosos mafiosos que en mi país piden dinero hasta para dejarte ayudar. Antes, más joven y más delgada, ya les daba miedo. Ahora aún les voy a dar más. A mí me respetan. Yo siempre me digo: Yo lo puedo todo. Yo lo puedo todo. Yo lo puedo todo. Y así es.

Cuando acabo mi jornada, Cecilia está exultante, soñando ya con volver a Camerún con sus regalos de Reyes Magos
--¿Quién ha dicho que una persona sola no puede hacer nada? ¿Quién ha dicho que una mujer sola no puede hacer nada? Solo he necesitado sentir el amor que he recibido hoy de la gente para recuperar mi fuerza. Gracias.