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EL PROYECTO ALTRUISTA DE CECILIA EVOUNA FALCÓ | 13 DE ENERO
Ocho intensos días de Reyes
. Cecilia Evouna narra sus emociones ante las solidarias respuestas de los lectores a su llamamiento de ayuda para los niños invidentes de Camerún
Queridos amigos:
Los dos hechos más fuertes y más inesperados que me han ocurrido en la vida han sido la muerte de mi marido y lo que me está pasando ahora, desde que El Periódico publicó mi carta a los Reyes Magos por los niños de Camerún, el pasado 5 de enero. En estos ocho días he tenido fiebre, dolor de cabeza y emoción, mucha emoción. Con tantas personas que están mandando cartas de apoyo, que me ofrecen ayuda personal, económica y material. Aunque en mi país, como en muchos otros, la burocracia a menudo se confunde con la corrupción y el soborno. Y por eso estoy pensando que me va a resultar muy difícil, más bien imposible, pasar por la aduana las cosas que me ofrecéis para los niños: mesas, sillas, ropa, alimentos.
Estoy convencida de que la ONCE sabrá cómo hacer llegar el material, pero yo, mientras no encuentre una manera de entrar las cosas y que no se las queden en la aduana, la verdad es que no voy a poder llevar nada. Creo que lo mejor sería que cada uno de los que me habéis ofrecido ayuda ingresara una pequeña cantidad cada mes, por pequeña que fuera –dos o tres euros, no importa, lo que cada uno pueda— en la cuenta que ha puesto a mi disposición la organización Cooperació pel Desenvolupament del Camerún y que podéis ver en esta página. Para vosotros no es mucho, a los avariciosos no les despertará la codicia y a los niños y a mí nos servirá para recordar cada mes que aquí, en Catalunya y en España, tenemos los mejores amigos del mundo. ¡Por algo me casé con un español! Aunque la verdad es que he recibido también cartas desde Houston, Portugal, Holanda, Venezuela y otros lugares. Me habéis dicho cosas preciosas --algunas hasta me han puesto roja--, que me han confirmado en mi responsabilidad y me han dado más y más fuerza. Además, los medios de comunicación se han volcado y desde el día 5 no he parado de hablar para las agencias, la radio, la televisión, las revistas. Hasta me llaman de Camerún diciendo que han oído hablar de mí. Y muchas personas de Yaundé van a ver a mi amiga Hedwige Atananga y le dicen: “La radio está hablando de tí y de lo que haces por los niños ciegos.”
Estoy aprendiendo muchas cosas en estos días. Me siento muy feliz. Gracias a todos en mi nombre, en el de madame Atananga y en el de los niños ciegos.

