
CATALUNYA DISPONE DE 75 RADARES FIJOS EN CARRETERAS. Los equipos suelen estar ocultos en los paneles de señalización y orientados hacia los dos carriles de máxima aceleración.

LOS MOSSOS Y POLICÍAS LOCALES VIGILAN EL TRÁFICO. La Guardia civil ya no tiene competencias en materia de seguridad viaria en Catalunya. El Servei Català de Trànsit tramita las multas.

LA POLICÍA AUTONÓMICA VIGILA EL USO DEL CINTURÓN EN CARRETERA. La campaña se inició el 20 de mayo y finalizará el 12 de junio. De momento, los Mossos han puesto 500 multas de 150 €.
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INFORME PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL 7 DE JUNIO DEL 2007
Tras los pasos del vecino
. España empieza a aplicar con mucho retraso una copia algo edulcorada del modelo de intransigencia francés
• La escasa vigilancia es el talón de Aquiles, a excepción de Catalunya
MANUEL VILASERÓ
MADRID
El éxito del modelo francés de mano dura ha llevado a seguir sus pasos a la mayoría de país latinos, caracterizados por la alta siniestralidad. España no ha sido una excepción. Esta fórmula ha empezado a aplicarse con buen resultado, aunque se sirve algo edulcorada.
LAS SANCIONES
El carnet por puntos llega tras años de dudas
El carnet por puntos es la medida estrella con la que el Gobierno español pretende combatir la siniestralidad. El nuevo mecanismo sancionador entrará en vigor el próximo 1 de julio, tras dos años empleados en la farragosa tramitación y la puesta marcha del complejo sistema informático. Anteriores gobiernos del PP habían pospuesto siempre la medida ante las ingentes dificultades técnicas que presentaba su implantación.
Los autores del proyecto que ahora se pondrá en marcha optaron sin disimulo por el modelo francés. Todos los conductores parten con un crédito de 12 puntos salvo los noveles, que tienen ocho. Cada vez que se impone una sanción se pueden perder dos, tres, cuatro o seis puntos, según la gravedad de la infracción. Cuando el saldo se agota se pierde el permiso y hay que esperar seis meses hasta que puede recuperarse a través de un examen precedido de un curso.
Durante la tramitación parlamentaria se introdujeron algunas variantes que contribuyeron a dulcificar el sistema, aunque sin llegar a alterar su estructura básica. Se establecieron, por ejemplo, estímulos a los buenos conductores. Quien pase tres años sin infracciones podrá tener 14 puntos y otros tres años más le permitirán alcanzar 15. También hay más facilidades para recuperar los puntos.
LA JUSTICIA
Un Código Penal duro, pero no tanto
El otro gran proyecto sobre el que gira la lucha del Gobierno contra los accidentes de tráfico es una reforma del Código Penal que convertirá en delito conducir con más de un gramo de alcohol en sangre y sobrepasar los límites de velocidad en 50 km/h en ciudad y 70 km/h en carretera. También se prevé penalizar la conducción sin carnet si se ha perdido por agotar el saldo de puntos. La reforma se tramitará a partir de octubre y no entrará en vigor, como pronto, hasta finales del 2007.
Si la modificación se circunscribe a estos tres aspectos, quedará aún muy lejos de la rigurosa ley francesa. La diferencia más radical afecta a las imprudencias con resultado de muerte, como la que cometió el bailaor Farruquito. Si el atropello mortal lo hubiera cometido en Francia hubiera sido condenado como mínimo a 58 años de cárcel. Aquí no la ha visitado y es posible que tras la reforma tampoco, como denunció recientemente el catedrático de Seguridad Vial, Luis Montoro. La calificación penal de los homicidios por imprudencia no se modificarán. Tan solo las denominadas conductas de riesgo. Otro factor diferencial con Francia es que la reforma abrirá la posibilidad de que en la primera condena la pena no sea de prisión sino de otras medidas alternativas.
LA VIGILANCIA
500 radares y 800 guardias civiles en cuatro años
La vigilancia en la carretera es el punto más débil del modelo español. Ningún sistema penal ni sancionador funciona si nadie caza al infractor y aquí es donde hasta ahora se han desplegado menos esfuerzos, con la excepción de Catalunya y País Vasco, que llevan unos años de ventaja al resto de España.
Cuando los actuales responsables de la Dirección General de Tráfico tomaron posesión, en el año 2004, no existía en las carreteras españolas ni un solo radar fijo. Ahora se han instalado 125 y el plan del Gobierno es colocar 175 más en el 2006 y otros 200 en el 2007. A estos hay que sumar los 300 móviles de los que ya disponía. En total habrá 800 al acabar la legislatura. Pero en Francia solo el 2005 se instalaron 1.000 y en el 2006 habrá otros 500 más. Casi el doble que en España en la mitad de tiempo.
La Agrupación Tráfico de la Guardia Civil se ha estancado en torno a los 8.000 agentes en la última década, mientras el número de vías y vehículos se multiplicaba por dos. El Gobierno se ha comprometido a ampliar la plantilla en 800. Y España es el país de su entorno que menos multas impone.

