"Es la política de firmeza lo que ha permitido obtener este resultado", dice el ministro de Transportes

Uno de los factores de
esta reducción ha sido la instalación de un millar de radares en el año 2005

PUBLICIDAD

en España
BAJÓN DEL 25% EN DOS AÑOS
El número de muertos en las carreteras empezó a bajar en el 2004, tras acceder a Tráfico el nuevo equipo designado por el PSOE. La trágica cifra ha bajado
de los 4.480 fallecidos del 2003
a los 3.329 del 2005. Un descenso del 25% en 2 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOTICIA PUBLICADA EN EL PERIÓDICO EL 7 DE JUNIO DEL 2006

La mano dura baja las muertes por el tráfico en Francia al nivel de 1953

. El número de fallecidos en la carretera quedó en el 2005 por debajo de la barrera de 5.000 personas
• Los radares, el endurecimiento penal y el carnet por puntos propician la reducción de la siniestralidad

ELIANNE ROS
PARÍS

Gráfico: Ramón Curtó

La receta de Francia para reducir drásticamente el número de muertes en la carretera tiene un ingrediente básico: la mano dura. Aplicada sin cuartel desde que en 1972 se alcanzara el dramático récord de 16.617 muertes, esta política ha permitido cerrar el balance del año 2005 situando el número de vidas perdidas por debajo de la barrera de las 5.000. Exactamente 4.975, un 4,9% menos que en el año anterior. Pero la cifra adquiere una dimensión histórica cuando, para encontrar un índice similar, la estadística se remonta nada menos que al año 1953, cuando el tráfico era seis veces menor.

Para el ministro de Transportes, Dominique Perben, no hay duda sobre la razón el éxito. "Es la política de firmeza lo que ha permitido obtener este resultado", subrayó ayer. Desde que, en el 2002, el presidente de la República, Jacques Chirac, otorgó a la seguridad viaria el rango de prioridad nacional, Francia ha redoblado sus esfuerzos y no ha reparado en medios para disminuir la macabra estadística de la carretera. De una reducción anual del 2,3% del número de muertos se pasó a una media del 12% desde esa fecha.

Uno de los factores que han contribuido más decisivamente, según el Ministerio de Transportes, ha sido la instalación de un millar de radares en el año 2005 (700 fijos y 300 móviles). Con los 500 previstos para este año, se prevé que el sistema de control de velocidad cubra 990.000 kilómetros de carretera. Los controles de alcoholemia también se han incrementado. En el 2005 el número de conductores sometidos a la prueba del alcohol aumentó un 12,3%. De hecho, Francia ya empezó a instaurar esta medida en 1983.

Estas medidas represivas han sido complementadas por una reforma legal que permite incorporar las imprudencias en la carretera al Código Penal. La última se produjo en marzo del 2004, con la promulgación de la ley contra la violencia en la carretera. Cada imprudencia con resultado de muerte es equiparada a un homicidio involuntario y penada con cinco años de prisión y 75.000 euros de multa. Si concurre alguna circunstancia agravante, como un grado de alcoholemia superior al permitido, la pena se eleva a siete años y la multa, a 100.000 euros. En caso de que haya más de un agravante, la sentencia será de 10 años de prisión y la sanción, de 150.000 euros.

MEDIDA PRECURSORA
En su batalla contra la mortaldad en la carretera, Francia lleva varios cuerpos de ventaja a la mayoría de los países europeos. En 1992, fue precursora en la emisión del imitado carnet por puntos. Una medida muy polémica, pero que dio sus frutos. En dos años, las carreteras francesas cosecharon casi un millar de muertos menos.

Un conductor con el carnet recién sacado cuenta con una bolsa de seis puntos. Al cabo de tres años, si no ha sufrido ninguna retirada, pasa a contar con 12 puntos. Circular a 40 Km/h cuando la velocidad autorizada es de 30 Km/h o pisar una linea continua supone la retirada de tres puntos. Saltarse un Stop o un semáforo o circular en sentido contrario está penalizado con la pérdida de cuatro puntos y conducir ebrio o por encima de los 50 Km/h cuando ésta es la velocidad máxima autorizada supone perder seis puntos.

Ahora, el reto es "no bajar la guardia", en palabras de Perben. El ministro apostó por mantener la política de mano dura para perseverar en la mejora de las estadísticas. Unas cifras que, por primera vez, muestran un descenso en la mortaldad de los jóvenes de 18 a 24 años (6,9%). El reverso de la moneda se encuentra en la franja de edad inferior. Los jóvenes de entre 15 a 17 años que el año pasado encontraron la muerte en la carretera aumentaron un 12,6%.

LEVANTAR EL PIE
Ante el éxito de su política represiva para reducir las vidas segadas en la carretera, el Gobierno francés ha empezado a aflojar la cuerda en algún aspecto. De momento ya hay una proposición de ley que plantea suavizar el sistema de puntos para los profesionales de la carretera, de modo que estos puedan recuperar cuatro puntos suplementarios siempre que justifiquen la "necesidad absoluta" de conducir para realizar su trabajo.

La medida no ha sido bien recibida por todos. Las asociaciones contra la delincuencia en la carretera han puesto el grito en el cielo alegando que esta diferenciación puede tener efectos negativos sobre aquellos que necesiten el vehículo para ir a trabajar pero no sean profesionales de la carretera. Opinan, además, que se podrían "arruinar" los esfuerzos realizados durante los últimos años por parte de la policía de tráfico.