Niña herida en el hospital de Shifa (Gaza)Hoy, me he reunido con pacientes que esperaban en los alrededores del hospital Shifa, en la ciudad de Gaza , para ser tratados. En varias ocasiones, me ha costado creer las historias que me estaban contando. Un hombre de avanzada edad me decía que se estaba quedando ciego. Su diabetes se había agravado y necesitaba ser tratado con urgencia, de lo contrario perdería la vista. Pero ha tenido que dar media vuelta. Su estado no era de gravedad comparado con el de la gente que permanecía en los pasillos

Los equipos médicos no dan a basto. Los doctores realizan turnos de 24 horas, no hay suficientes camas ni equipos ni medicinas para hacer frente a esta crisis humanitaria.

Estoy escuchando cada vez más historias de gente atrapada bajo los escombros y de equipos médicos que no pueden acceder hasta donde están ellos. Así que terminan por morir durante la espera de las ambulancias. Mientras estaba fuera, un hombre se me ha acercado y me ha preguntado si le ayudaba a sepultar unos cuerpos. Otro me ha preguntado si trabajaba para una organización humanitaria, pero antes de escuchar mi respuesta, le ha gritado al cielo: "¿dónde está la humanidad?".

La situación ha llegado a un punto extremadamente crítico. Tanto es así que los médicos se encuentran ante disyuntivas como tratar a aun niño que se está desangrando o al bebé que tiene graves heridas en su cabeza. Mientras los doctores se plantean estas duras cuestiones, algunos políticos debaten si nos encontramos o no en una crisis humanitaria.

Desde que empezó el ataque israelí a Gaza, nadie ha recibido su salario y muy poca gente ha podido acudir a su trabajo. Muchas personas aquí trabajan en la agricultura y el resto de habitantes de Gaza depende de ese trabajo para disponer de verduras. Ningún agricultor ha podido trabajar estos días a sus campos. Como el resto de nosotros, ellos tienen miedo de ser asesinados si salen de sus casas.

Los precios de los bienes básicos están aumentando cada día y cada vez son más escasos. En poco tiempo no habrá velas disponibles. Y ahora son más necesarias que nunca debido a los prolongados cortes de electricidad que estamos sufriendo. Así que hemos empezado a usar linternas, pero las pilas terminarán por agotarse y es imposible encontrar más en las tiendas de Gaza.

Cuando tenemos electricidad, imágenes fugaces de todas partes del mundo aparecen en las pantallas de nuestros televisores. Veo esas imágenes de la gente disfrutando de sus vidas y me pregunto ¿qué diferencia hay entre ellos y yo? ¿Por qué están nuestras vidas en un mundo aparte, a pesar de vivir en el mismo planeta? Espero que esa gente se pregunte lo mismo cuando vean imágenes del horror que está aconteciendo en Gaza.

La ocupación de Gaza ha hecho que este territorio reciba ayuda con cuentagotas. Lo que hace que tengamos lo suficiente para mantenernos con vida, pero no lo bastante para sentirnos vivos... y ahora esto...

No quiero que mis hijos crezcan en este ambiente. Oprimidos por la ocupación, familiarizados con el sonido de los aviones F-16, sin la posibilidad de dejar el país si necesitan recibir tratamiento médico en el extranjero.

Esto no es un desastre natural como el tsunami, este es un desastre provocado por el ser humano mientras el resto del mundo observa.

Mientras la cifra de muertos siga aumentando, mi mujer y yo pasamos las horas esperando a que llegue nuestro turno. Ahora, por la noche, intentando conciliar el sueño le digo: "Buenas noches, mi amor. Te veo en el cielo".