Monday, January 12, 2009 12:49 AM
Johan Cruyff
Falta mejorar la calidad del árbitro
Es necesario ayudar a los árbitros con la introducción de las nuevas tecnologías. Se les exige que sepan el reglamento, pero el fútbol es un juego de fallos y hay que evitar que haya los menos posibles.
Tecnología, más árbitros, tiempos muertos, mayor cupo en la sustitución de jugadores... En lo que a mí se refiere, el fútbol me gusta tal y como está. Es más, estoy en contra de cualquier cambio. El fútbol no tiene comparación con ningún otro tipo de deporte. De entrada, porque es el único que se juega con los pies. Por tanto, es un juego de fallos, no de aciertos. Si un delantero de fútbol tiene tres oportunidades por partido y concreta siempre una, es el mejor del mundo. El mejor, con tan solo un 33% de acierto. En los otros deportes de mano, pongamos el baloncesto, el mismo porcentaje de acierto es pírrico.
La propia morfología del ser humano nos hace trabajar mejor con las manos que con los pies. Aquí reside la auténtica dificultad del futbolista, un tipo que, de entrada, está actuando casi contra su propia naturaleza. El instinto más primitivo de un niño pequeño es coger la pelota siempre con las manos. Cuando el otro día oía a Guardiola afirmar que le gustaría ser como Valero Rivera o Aíto García Reneses, interpreto su comentario como un simple guiño a lo que ya está haciendo, y con acierto: repartir minutos entre sus futbolistas. Y hacerlo con rendimiento.
Su mensaje: aquí no hay titulares ni suplentes y sí una plantilla que nos hace más fuertes que un 11 ideal e inamovible. Ya sé que en otros deportes hay tiempos muertos, pero una de las gracias del fútbol es que es a tiempo corrido; que sales con 11 y que solo puedes introducir tres cambios.
Preparación previa
Por tanto, todo lo que hayas de preparar y analizar del partido, del rival, de la táctica, todo hay que hacerlo antes del pitido inicial. Durante el partido ya no hay tiempo más allá de un grito aislado que, a veces, ni se oye. Aquí no hay tiempos muertos para explicar nada ni para romper dinámicas propias o rivales con la salvedad del descanso entre tiempos. Un parón que no afecta al juego.
Además, estamos ante un juego de especialistas. Simple y complejo a la vez. Porque todo lo que hay en el campo es distinto, empezando por el portero, los defensas, los centrocampistas y los delanteros. Un deporte en el que, de entrada, pueden participar todos: gordos y flacos, altos y bajos, lentos y rápidos. En la mayoría de deportes de mano, la sola ausencia de centímetros condiciona al que lo practica.
Más allá de reducir el número de partidos por temporada, solo veo un punto en el que sí se puede mejorar el fútbol: mejorando la calidad de los árbitros. Todo lo demás me sobra. Empezando por la introducción de la tecnología a base de cámaras y centros de control de imágenes. El fútbol es un juego de fallos y si falla el delantero, el defensa o el portero, también puede hacerlo el árbitro. La cuestión es que falle lo menos posible. El juez de línea, por ejemplo, es un especialista como lo puede ser un portero o un delantero centro. Y como tal ha de recibir una preparación específica para su tarea.
Si el futbolista ha de saber correr y tocar el balón, el árbitro también ha de saber correr y saberse el reglamento. Pero lo ha de hacer teniendo la capacidad de pitar sin notar la presión. El reglamento se lo saben todos. Eso es casi lo de menos.
Aguantar la presión
Lo verdaderamente importante es estar preparado para aguantar la presión. De la grada y de los propios futbolistas. Porque una cosa es saber el reglamento y la otra saber interpretarlo. Momentos de tensión en un partido hay muchos. En uno de ellos un jugador puede decir algo o hacer un gesto. No te preocupes. No vayas directo a las tarjetas. Es un momento del partido.
De aquí la importancia a lo que no se da, lecciones de exfutbolistas a árbitros como complemento a su preparación. Me sobran las tarjetas por un gesto o un comentario y echo en falta la interpretación del reglamento. Por ejemplo, en lo que últimamente vemos en los porteros rivales del Barça. Si ves que tardan un mundo en sacar de portería, te están tomando el pelo. No es que uno sea muy listo y el otro muy tonto, sino la situación perfecta para avisar e imponer tu ley.
Aviso preventivo
Un aviso a tiempo te refuerza más que una tarjeta por una nimiedad. Llevamos varios partidos, sobretodo a partir del clásico Barça-Madrid, donde se debate si a los futbolistas del Barça se les ha de proteger especialmente de las entradas de los rivales. No es una cuestión de proteger sino de reconocer.
Las faltas forman parte del juego. Y más allá de discernir entre las faltas aceptables e inaceptables, está el interpretar, que no saber el reglamento. Si ves reiteración en las faltas a un futbolista, aunque sea de rivales distintos, primero un aviso. Un "os he cazado y juega normal" seguramente ahorrará al árbitro un número mayor de situaciones punibles.