Más de 250 sustancias que incendian literalmente el cerebro”, responde Eduardo Punset en su libro Por qué somos como somos. Así que en los enamoramientos es el cerebro, y no el corazón, el que lleva la voz cantante, añade. El resultado es “un bloqueo cerebral a los influjos negativos”. Es decir: la felicidad. Un éxtasis anímico en el que el enamorado es inmune a ciertas enfermedades, pero también desciende drástricamente su producción en el trabajo.

Su domicilio oficial desde 1987 es la Biblioteca Pública de Nueva York. Es donde se exhibe al auténtico y desgastado Winnie the Pooh que, antes de tener su propia estrella en el Paseo de la Fama, era un corriente y moliente osito de peluche de Harrod’s. El autor del Winnie literario, A. A. Milne, se lo regaló a su hijo Christopher Robin en su primer cumpleaños: 21 de agosto de 1921. Antes de ser Winnie the Pooh, la futura estrella de Disney debutó como un simple “oso Teddy o Edward”, apunta Christopher Finch en el libro Disney’s Winnie The Pooh, a celebration of the silly old bear. “Teddy bear” es como se conoce en inglés a cualquier osito de peluche desde que Theodore Teddy Roosevelt perdonó la vida a un osezno en una cacería en 1902.

Christopher Robin cambió el nombre al juguete tras sus visitas al zoo de Londres. El Winnie originario era un oso de carne y hueso: Winnie (por la ciudad canadiense de Winnipeg) había sido la mascota del ejército canadiense antes de recalar en el zoo londinense durante la I Guerra Mundial. Estaba tan domesticado –señala Finch– que hasta dejaban entrar a Christopher en la jaula. Y nació Winnie the Pooh. El hijo de A. A. Milne sacó el apellido de otro de sus juguetes: un cisne. Pero Winnie no vive solo en Nueva York. Comparte vitrina con el resto de sus colegas del bosque de los Cien Acres  (inspirado en el de Ashdown, al sur de Inglaterra, muy cerca de la casa de los Milne). Tigger y compañía también fueron en su día peluches de Christopher y, según añade la biblioteca neoyorquina, de su perro, que fue quien más contribuyó a su desgaste actual.

Visto en Ya está el listo

Music A, la adictiva cantinela que acompañó a 35 millones de tetrisadictos en la edición original de Game Boy, es un arreglo instrumental de una tema del folclore ruso: Korobeiniki. 25 años después de su invención (junio de 1984), el puzzle vertical ideado por el moscovita Alexey Pajitnov y su pegadiza sintonía han vendido más de 125 millones de copias en 50 países y se juega más de un millón de veces al día sólo desde su plataforma online oficial: Tetris Friends Online Games. El videojuego de la URSS –cuyos derechos de autor Pajitnov tardó una década en recuperar– sigue ampliando sus ramificaciones. El año pasado, un estudio de la Universidad de Oxford demostró que reducía el estrés postraumático. Hoy hasta se ofrecen clases de entrenamiento en anuncios clasificados de Vancouver.

[La pregunta del lector: Ada González]

La diferencia, básicamente, es el tipo de gallina que los pone. “Es una de las pocas cosas que no se han podido modificar”, señala Manuel Torres, propietario de Granja Torres. Hace años –recuerda- el huevo que se comercializaba en España era el blanco y los consumidores pensaban que los morenos eran de corral. Una leyenda urbana que ahora ha colocado en el mercado más huevos morenos que blancos. Demanda injustificada. De hecho, normalmente los huevos de las gallinas de raza suelen ser “tirando a blanco”. Aunque intentar clasificar un huevo por la cáscara “es quedarse en las ramas”, dice Torres. “El interior es lo que vale”.

Screensavers (salvapantallas). Es la palabra más peligrosa a la hora de teclear en el buscador, según un estudio de McAfee. La compañía de seguridad ha rastreado 2.600 palabras populares –lo que el experto John Battelle denomina “base de datos de intenciones”– y sus respectivas 413.000 direcciones web. Conclusión: se corre más riesgo de terminar en un enlace trampeado por un hacker buscando un simple salvapantallas que Viagra. “Screensavers” lidera el ranking de alto riesgo con un 34,4% de probabilidades de llegar a un malware. Completan el podio de peligrosidad las letras de canciones (“lyrics”), con un 26,3%, y frases con la palabra “free” (gratis), con un 21,3%. Paradójicamente, “Viagra” –término habitual entre los spam– proporciona enlaces a los sites menos peligrosos. En EE UU, las letras de canciones preferidas por los hackers son las de Viva la vida (Coldplay) y My life (Lil Wayne), y las celebrities más dañinas son Paris Hilton y Pamela Anderson. En España, “Anatomía de Grey” (40%) encabeza los términos de alto riesgo, seguido de “fotolog” (33,3%) y “Almudena Cid”.
Del perro. De hecho, los canarios (las aves) tomaron su nombre de las islas y no al revés, según señala el periodista uruguayo-brasileño Ricardo Soca en el libro La fascinante historia de las palabras. Hay que remontarse al siglo I. Plinio el Viejo narró entonces una visita a Canarias del rey de Numidia Juba II. No le llamaron la atención los pájaros, sino “la gran cantidad de perros que había”, explica Soca. Así que el rey se llevó a casa una pareja de canes y bautizó la isla como “Insula Canaria”, es decir, “isla de los canes”. Los de Canarias no son los únicos canarios que hay por el mundo. La isla –añade el periodista– comparte gentilicio con los vecinos del departamento de Canelones (Uruguay).

No es su popular vodka martini (“agitado, no mezclado”), sino el whisky. De hecho, es incluso más probable que Bond, James Bond, abra una botella de champán que suelte su frase más célebre. El agente 007 en realidad sólo se ha llevado a la boca 41 vodka martinis de entre las 431 bebidas alcohólicas que pasan por sus manos en sus novelas y películas. Las ha contado  007.atomicmartinis.com y le ha salido un ranking nada sobrio que encabezan más de 100 copas de whisky (57 bourbons, 42 scotch whisky, 2 canadienses y cuatro sin determinar) y 65 copas de champán.

Así que Bond es hombre de bourbon. Lo es sobre todo en papel. Es la bebida favorita del agente de las novelas de Ian Fleming, donde 007 echa un trago cada siete páginas (317 en total). La segunda bebida del ranking literario es –ironías de las estadísticas– el sake (35). Consecuencia directa del buen saque del agente británico: Bond se los bebió todos en una sola novela (Sólo se vive dos veces).

En el cine, 007 tiene paladar de champán. Es su bebida más solicitada en 22 películas, donde el espía levanta una copa cada 24,3 minutos (en total, 114). Daniel Craig (foto) es el Bond que más bebe al servicio de Su Majestad (12 copas en una película); Roger Moore, el que más se ha contenido (4,1 tragos por filme).
El porqué de tanto vaivén de alcohol es simple: “La bebida relaja a Bond”, según los archivos del grupo editorial Random House. La obsesión por el martini agitado es cuestión de gusto. Según teorizaba el biógrafo Andrew Lycett, Fleming pensaba que el martini mezclado disminuía su sabor. Paradójicamente, los villanos de Fleming no suelen beber. Goldfinger, Blofeld y Scaramanga son abstemios declarados.

“Google”. Fue la búsqueda más repetida en Live Search en abril, según los datos de Hitwise. El segundo puesto lo ocupa otro buscador buscado: “Yahoo”, señala The Guardian. Nada fuera de lo común, considerando que actualmente en España el décimo término más introducido en Google es el propio “Google”.
No pasa nada. Al día siguiente, la carne seguirá en remojo. Y continuará así incluso pasados cinco días, asegura Dani Jiménez Albiac en su Ciència a dos euros, después de poner en práctica el mito urbano. “Al cabo de cinco días –describe el físico– había una espuma blanca asquerosa, pero el trozo de carne estaba casi intacto”. Conclusión: “La Coca-Cola básicamente es un ácido débil”, dice Jiménez. Eso quiere decir que “es tan corrosiva como puede ser el vinagre o el zumo de limón”.

[La pregunta del lector: Gemma Palau]

Porque hay 169 kilómetros de tuberías de vapor circulando por el subsuelo neoyorquino. La compañía Con Edison suministra así calor, agua caliente y aire acondicionado a 1.800 clientes de Manhattan, incluido el Empire State y el edificio de Naciones Unidas. El cinematográfico y vaporoso alcantarillado suele ser provocado por infiltraciones de agua –el agua entra en contacto con una tubería o sobre la tapa de una boca de inspección y se convierte en vapor– o por algún escape. “No hay ningún proceso de ventilación natural”, añade acto seguido la compañía energética, que incluye la duda en su lista de “preguntas frecuentes”. De hecho, solicita en su web que les llamen inmediatamente en caso de ver vapor en las calles de Manhattan, ya que es un signo de que deben revisar el sistema.

No. El oscarizado dibujo animado de la Warner –ganó una estatuilla en 1958– en realidad “está inspirado en la liebre de Norteamérica: con orejas alargadas y patas grandes”, señala El pequeño gran libro de la ignorancia. Segundo apunte de Trivial: Mel Blanc, la voz original de Bugs Bunny, odiaba las zanahorias. “Sin embargo, tuvo que masticarlas durante las grabaciones porque ninguna otra hortaliza producía el crujido deseado”.
Porque “existía la creencia, hasta finales del siglo pasado, de que la saliva del que estaba en ayunas tenía algún parásito que la convertía en mortal si se inoculaba a algún animal”, responde Guillermo Suazo en su Abecedario de dichos y frases hechas. El efecto mortal desaparecía si se tomaba algún alimento. “El mismísimo Pasteur así lo manifestó en una sesión de la Academia de Medicina de París en 1880”, añade Suazo. En cambio, había quien creía que más bien tenía que ver con el parásito de la solitaria. Y por eso “existía la costumbre, muy extendida entre el pueblo llano, de tomar en ayunas una copa preferentemente de aguardiente o de otra bebida alcohólica, porque se creía que servía para matar el gusanillo”.

Es una enfermedad, según describe la RAE, que está “caracterizada por un peculiar retraso de la inteligencia, acompañado, por lo común, de defectos del desarrollo orgánico”.

Visto en 1de3

ES ACTOR, MEDIO DIRECTOR (A MEDIAS CON JUAN CRUZ), SHOWMAN, CÓMICO. AUNQUE SU MEJOR DEFINICIÓN, DICE ÉL, ES LA QUE LE GRITARON EN EL FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA: “ÉSE ES EL TÍO ESE QUE HACE ESO”. “ESO” AHORA INCLUYE DOS SERIES Y UNA WIKIPELI.

Leer más

Old Drum. Así se llamaba un perro de caza que murió en 1869.  El 28 de octubre, a las ocho de la tarde, el flamante dueño, Charles Burden, escuchó un disparo. A cinco millas, su cuñado, Leonidas Hornsby, acababa de decirle a su sobrino que disparara a un perro que merodeaba por sus tierras. Al día siguiente, Old Drum apareció muerto. Así empezó el caso Burden contra Hornsby, con el que el difunto Old Drum –y por extensión toda la raza canina– se convirtió en “el mejor amigo del hombre”.

El proceso se prolongó durante cuatro juicios que terminaron implicando a cuatro abogados de peso –“the big four”, los llaman, los cuatro grandes–, incluido George G. Vest y su famosa frase célebre. “El único amigo absolutamente desinteresado que un hombre puede tener en este mundo egoísta, el único que nunca le abandona, el único que nunca demuestra ingratitud es el perro”. Es sólo un párrafo de su famoso Elogio al perro, conclusiones lacrimógenas ante la Corte Suprema de Missouri. Y funcionaron. Burden ganó el último juicio –50 dólares más los costes del proceso– casi un año después de la muerte de su “mejor amigo”.

Desde 1947, un monumento recuerda la epopeya canina en el mismo lugar donde Old Drum apareció muerto. Más que el éxito judicial, lo que se conmemora es “un símbolo de todos los perros que han sido amados y perdidos”, apunta el Missouri Digital Heritage. De hecho, la base original (ya desaparecida por el vandalismo) consistía en piedras enviadas por amantes de los perros de todo el mundo, incluida la Gran Muralla, y una inscripción: “Asesinado, Old Drum, 1869”. En 1948, el popular perro fue inmortalizado en una estatua (foto) a manos del escultor Reno Gastaldi. El memorial está instalado en Warrensburg (Missouri), junto a las palabras de elogio de Vest.

Más envíos Página siguiente >