Tuesday, December 30, 2008 1:36 AM
Michele Catanzaro
Sinsontes ganan pinzones
Hoy hemos tomado una lancha para ir a hacer 'snorkeling' en los alrededores del Cerro Brujo (San Cristóbal) y en los estrechos canales que separan las rocas que constituyen el islote de León Dormido. Iguanas marinas, leones marinos, peces de todo tipo, rayas y tintoreras son algunos de los sorprendentes encuentros que se pueden tener gracias a solo un tubo y unas gafas de buceo. Antes de subir a la lancha, un oficial del Parque Nacional se asegura que no llevemos frutas, semillas y material orgánico. El objetivo del control es evitar que los organismos de una isla (o del continente) se puedan propagar hacia otra.
Al acabar los buceos, descansamos en la playa de Puerto Grande (San Cristóbal). Aquí, a poca distancia los unos de los otros, encontramos dos animales darwinianos míticos: los pinzones de Darwin y los sinsontes. “Solo Dios y Peter Grant saben reconocer la especie de un pinzón a simple vista”, se dice en las Galápagos. Peter y Rosemary Grant son los científicos que han descubierto que las treces especies de pinzones que viven en las islas se adaptan muy rápidamente a los cambios climáticos, con un resultado muy visible: la forma de su pico cambia a lo largo de muy pocas generaciones en función de la disponibilidad de comida.
Según una leyenda, los pinzones jugaron un papel crucial en la teoría de la evolución. Darwin habría intuido que estos animales desarrollan distintas formas de picos en función de la isla en la cual se encuentran. En realidad, el naturalista no vio nada de eso: tampoco llegó a clasificar los especímenes de pinzones por islas. Cosa que sí hizo en el caso de otra especie voladora, los sinsontes. Según los historiadores, la diferenciación entre sinsontes de distintas islas fue mucho más importante para Darwin que la de los pinzones.