Todo empezó mirando a la calle. Así comenzó la historia de la Fundació Comtal hace 15 años... mirando la calle. Un grupo de jóvenes se dejaron interpelar por la realidad que les rodeaba y con el afán de escuchar y acompañar a los niños y niñas del barrio empezaron a soñar y a implicarse en su entorno, hasta comprometer su tiempo y su vida.

Los orígenes de la Fundació y los valores en los que se fundamenta siguen siendo los mismos, aunque adaptados al lenguaje de los nuevos tiempos. Como educadores, se nos invita a trabajar por una misión concreta: la educación de niños, adolescentes y jóvenes en riesgo social.

El objetivo es ayudar a cada niño, a cada adolescente y a cada joven a realizar en plenitud su vocación humana, para su autorrealización, para que ejerza el derecho a la libertad y su creatividad. ¿Qué más podemos desear como educadores? Que sean capaces de tener iniciativa, de ser responsables de sus acciones, de escoger y de ser protagonistas de su propia vida. Desde entonces, a través de diferentes proyectos, trabajamos para devolver a la sociedad aquellos que a veces son los excluidos, los que están en la frontera de todo.

Reconstruir vidas, rutinas, autoestimas, sentimientos... dar oportunidades y gestar futuros.

Nuestro lema: La educación, llave de futuro.

El nombre que hemos querido dar al blog es el de Koi-nobori. ¿Qué son los koi-nobori? Pues unas figuras tridimensionales de papel, parecidas a cometas pero en forma de pez, que representan una carpa de río que nada a contracorriente. Los japoneses decoran sus casas con estas figuras el día de la fiesta que hacen para los niños, con ello simbolizan el deseo de crecer fuertes y valientes, y de vencer todas las dificultades.

La historia de la Fundació Comtal, la de los niños, niñas y jóvenes con los que trabajamos, la de los educadores y voluntarios que colaboran, bien podría verse representada por estos koi-nobori, porque su trayectoria de vida en estos 15 años tiene como característica esta fortaleza, este deseo de lucha por remontar la corriente de una sociedad que no siempre es lo que verbaliza.

El Casc Antic, en el centro de la ciudad de Barcelona, es un barrio dañado por los años. En sus calles estrechas e irregulares, los edificios antiguos, las escaleras oscuras, los pisos pequeños y poco condicionados... se mezclan con los nuevos edificios de las tiendas de marca, los antiguos colmados y súpers regentados por inmigrantes. Ciutat Vella y el Casc Antic han sido siempre la puerta de entrada a la ciudad. Lo fueron durante la Edad Media y lo han vuelto a ser con la llegada de inmigrantes de todo el mundo. Para muchos, ésta circunstancia hace que el barrio sea más rico. Para otros, es lo que lo hace inseguro.

Nosotros creemos que todo suma, que podemos aprender de las nuevas culturas y podemos acompañar a los recién llegados, porque los niños y los jóvenes son siempre niños y jóvenes que se ven reflejados en los adultos y, a su vez, son un reflejo de lo que les ofrece su entorno.