miércoles, 15 de abril de 2009 16:15
Laia Savall
Ahogarse en tierra
Los días antes de vacaciones fueron emocionalmente muy intensos. El degoteo de situaciones desesperadas, ha dejado de ser tal para convertirse en una triste cotidianidad más con la que no tenemos más remedio que convivir y que, a menudo nos desborda y no nos deja alcanzar a nada. Pero nuestra piel no es lo suficientemente dura como para dejarlo como una anécdota del trabajo, y las desesperadas situaciones de los 'sin trabajo', que se han convertido en 'sin techo' y pronto serán, además, 'sin papeles' no dejan de angustiarnos.
Hablaba con Marta, la educadora del piso de acogida donde vive Hicham, del poco tiempo que le queda para poder renovar sus papeles, y sigue sin cotizar, sigue sin ninguna oferta, pero no de trabajo, ya ni de prácticas gratuitas que le ayuden a dar un giro a sus posibilidades de renovar su situación legal en nuestro país. Y se lamentaba de cómo podíamos explicarle al chico, y a muchos otros en su situación que, a pesar de su esfuerzo, no hay nada que hacer. Que nos es fácil poder decir a esos chicos y chicas que no se implican en sus procesos, que no hacen suficientes esfuerzos para conseguir su estabilidad personal, que sus posibilidades se agotaron, pero que con qué cara lo hacemos a esos que sí merecerían una respuesta, una compensa.
Y que nos es difícil explicarlo a los chicos, pero también a nosotras mismas, es una situación completamente nueva a la que, como profesionales, tenemos que adaptarnos, adaptarnos a no tener resultados, a ver desaparecer a nuestros chicos y chicas, verles caer y caer y no poderles coger la mano.
Aproveché las vacaciones para hacer algo que nunca tengo tiempo de hacer, ir al cine, y se me ocurrió ir a ver ‘Retorno a Hansala' de Chus Gutiérrez. Quizás fue mi forma de no dejar del todo la mano de Hicham, o quizás es algo de masoquismo, quien sabe. Entendí que habla de todos aquellos chicos, hombres y mujeres que no están en la Fundación buscando trabajo simplemente porque en su intento de llegar a España se ahogaron en el mar, murieron. Y son estos, los que no llegaron, los que me hacen pensar en los que sí que están aquí y que, no se ahogaron en ese mar, pero se están ahogando en tierra, que su esfuerzo y su valentía merecen que yo me esfuerce y sea más valiente en mi trabajo de lo que soy, no dejar que todo esto me desborde y luchar para encontrar empresas socialmente responsables, y luchar por encontrar pisos de acogida y sobretodo buscar métodos para enseñarles mejor a buscar trabajo de forma más eficiente.
Espero poder devolverles lo que creo que merecen. Espero que puedan flotar en este mar de crisis.