Hace un tiempo, cuando leía ofertas de trabajo de mi ramo en los distintos canales de difusión, había algunas que proponían tareas de prospección de empresas en la entidad que fuera. Al leerlas, yo pensaba "ufff... de esta agua nunca beberé!" La sola idea de tener que desviar mi trabajo directo con las personas hacia este tipo de trabajo más comercial me angustiaba y no podía imaginar que alguien, habiendo estudiado en nuestro ramo, pudiera acceder a una oferta de este tipo.
La prospección de empresas es una de las tareas que se han hecho imprescindibles dentro de los dispositivos de inserción, incluso en otro tipo de oenegés. En nuestro caso se trata de iniciar relaciones de colaboración con empresas que quieran cumplir con su Responsabilidad Social Corporativa contratando personas que están realizando itinerarios de inserción en la fundación, personas en riesgo de exclusión social.
Un día en la Fundació me ofrecieron la posibilidad de dedicarme a la inserción y prospección. Esto significaba compaginar la atención directa en los Itinerarios personalizados de inserción y dedicarme a la búsqueda de empresas que, potencialmente, pudieran contribuir a avanzar en nuestros objetivos de inserción. Me lo pensé, lo reflexioné mucho y finalmente acepté este reto, más que profesional, personal.
Significaba tener que adaptar mi carácter calmado y tímido a una actitud más comercial para enfrentarme a empresas, con otro vocabulario, otra forma de relación laboral y buscar vías de colaboración con ellas. Tengo que reconocer que no me está siendo fácil, y más en ésta época en que hay empresas que se escudan en la crisis para sacarse los moscones de encima. Con todo, también he tenido pequeñas alegrías profesionales y personales.
Cierto día, una compañera de otra entidad me comentaba que para ella nuestra función es más de predicadoras que de comerciales. Sus palabras me animaron, ya que vi mi trabajo con otros ojos, pues nuestra misión es concienciar a las empresas, más que convencer, de la deuda que tienen hacia la Responsabilidad Social Corporativa[1].
Me gustaría que fuera así, que a la mayoría de empresarios y responsables de recursos humanos se les encendiera la luz de la conciencia comunitaria como miembros activos de la sociedad, aunque sólo sea por los beneficios fiscales que les puede aportar participar de nuestros objetivos, aunque éste no es el discurso que prefiero hacer.
Así que quiero reconocer aquellas empresas y responsables de recursos humanos que últimamente me han hecho llegar señales de vida desde el exterior y son receptivos a nuestro mensaje desde sus puestos, que evidentemente tienen otros objetivos prioritarios como sacar adelante sus empresas. A aquellas personas o empresas que han manifestado voluntariamente que les satisface dar oportunidades laborales a los usuarios de la Fundación, mediante contratos o períodos de prácticas, porque entienden que ellos y ellas, aquellos a quien nosotros atendemos son personas tan capaces como otros de trabajar y responsabilizarse de sus tareas en una empresa, o que se muestran dispuestos a dedicar tiempo y recursos para aquellas personas que por lo que sea (su historia, su origen, su género, su edad, sus cargas familiares, su discapacidad, su falta de conocimiento del entorno, da igual, lo que sea) les está costando más encontrar un trabajo y necesitan nuestro apoyo profesional para ello.
A estas empresas, empresarios y seleccionadores de personal les agradezco su atención, voluntad y confianza, su granito de arena que tanto aporta al general de la sociedad. A las otras las del "ya te llamaremos" o "uy, es que no queremos personas con problemas", quizás haya otra prospectora o predicadora que les sepa calar mejor, pues en el fondo lo importante no es que yo consiga un éxito sino que el mensaje de la Responsabilidad Social Corporativa vaya calando hondo.
Yo, de momento, voy aprendiendo y confiándome con esas ventanas abiertas de esperanza que algunos nos han brindado, no ya a la Fundación sino a los chicos y chicas que pueden insertarse.
Los cinco principios que rigen la RSC para el Observatorio de RSC
1. La RSC incluye el cumplimiento de la legislación nacional vigente y especialmente de las normas internacionales en vigor (OIT, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Normas de Naciones Unidas sobre Responsabilidades de las Empresas Transnacionales y otras Empresas Comerciales en la esfera de los Derechos Humanos, Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales,etc.).
2. La RSC es de carácter global, es decir afecta a todas las áreas de negocio de la empresa y sus participadas, así como a todas las áreas geográficas en donde desarrollen su actividad. Afecta por tanto, a toda la cadena de valor necesaria para el desarrollo de la actividad, prestación del servicio o producción del bien.
3. La RSC comporta compromisos éticos objetivos que se convierten de esta manera en obligación para quien los contrae.
4. La RSC se manifiesta en los impactos que genera la actividad empresarial en el ámbito social, medioambiental y económico.
5. La RSC se orienta a la satisfacción e información de las expectativas y necesidades de los grupos de interés.