El sábado pasado se realizaban unas jornadas de reflexión sobre el plan comunitario de nuestro barrio, el Casc Antic, y a lo largo de la mañana surgía la reflexión sobre la inversión en el barrio y sobre todo las actuaciones urbanísticas y apertura de equipamientos educativos y culturales. A medida que avanzaba la mañana y con las diversas exposiciones y logros de otros barrios, visualizaba que poco nos quieren en nuestro barrio.

Hemos sufrido una reforma urbanística modificada cien veces e inacabada de manera permanente, que ha permitido que todo el mundo este descontento e insatisfecho. Las grandes frustraciones para hacer llegar polos de atracción en forma de equipamientos: no biblioteca central, El Born pendiente, La Penya parada, el Palau de la Música de espaldas siempre al barrio. A la comparativa, que es lo que mas nos gusta como buenos mediterráneos, oímos: Museo de Arte Contemporáneo, Centro de Cultura, Liceo nuevo, tres Universidades en el mismísimo centro del barrio, hoteles, cines,…

Supongo que nos quejamos de vicio, pues también es verdad que por la Ribera, podemos encontrar muchísimas tiendas “fashion” donde comprar vestidos a 800 € o zapatos imposibles a 300 €. Es que lo queremos todo.

Bien, pues ahí queda una vez más la reivindicación: por favor, por favor repartan un poco más los polos de atracción cultural y económica. Los barrios heterogéneos dan vida, permiten a los vecinos de siempre no marchar, admiten nuevos ciudadanos de todas las clases y es bueno enorgullecerse también de nuevos retos. Creo que casi nadie tiene vocación de barrio cutre permanente.

A ver si nos quieren un poco más. Tenemos lista de cosas a mejorar.