Viendo las fotografías de este último mes, no puedo dejar de constatar que la destrucción de la Amazonia continúa a ritmo acelerado en nuestro estado de Rondônia. Y lo peor es que está siendo promovida por el propio Gobierno, en nombre del desarrollo y del progreso. Vean unas muestras.

El asfaltado de la carretera BR 429

Iniciado con un presupuesto de 800 millones de reales brasileños, ha empezado el asfaltado de la carretera con fondos del PAC, el Programa de Aceleración del Crecimiento del Gobierno de Lula. Una mínima parte de estos recursos están siendo aplicados a reducir el impacto ambiental. Algunas de las últimas tribus indígenas del mundo que todavía están escondidas en la selva están amenazadas de desaparición por causa de esta construcción realizada sin ninguna consideración ambiental, ni tampoco con la supervivencia de las comunidades tradicionales de la región, como los indígenas miquelenos y puruborá. Su territorio está siendo atravesado por la carretera sin que ni siquiera haya sido reconocido. Por este motivo, el Ministerio Público Federal ha pedido la suspensión de las obras, mientras negocia mayor cuidado ambiental y contrapartidas para las minorías más perjudicadas.

Fotografía: Imagen de la construcción de taludes de la carretera en la Sierra da Onça, límite de Alvorada de Oeste y São Miguel do Guaporé. La selva del lado derecho corresponde al Área Indígena Uru Eu Au Au, donde viven diversas tribus indígenas escondidas en la selva, alguna a pocos quilómetros de la carretera.

La reforma agraria no avanza

Señal de que estas obras de infraestructura están beneficiando especialmente a los más poderosos es que la distribución de lotes de tierras públicas y el programa de reforma agraria están estancados, dejando para la mayoría de las familias más pobres solamente la exclusión social, el asistencialismo y la beneficencia pública.

Imagen: Campamento del MST (Movimiento de agricultores Sin Tierra) al borde de la BR 429, en Alvorada de Oeste.

Los excluidos del progreso

Nadie está contra el progreso, pero sí contra el progreso solo de unos pocos. Así continúa siendo para los indígenas tuparí del río Branco, que ven al Grupo Cassol terminar una nueva central hidroeléctrica en las cabeceras de su río, encima del antiguo cementerio del pueblo indígena jabutí, sin que la línea eléctrica les lleve una parte de los beneficios de este modelo de progreso excluyente.

Foto: Piezas de las turbinas de la nueva hidroeléctrica Ángelo Cassol en el río Branco, en Alta Floresta de Oeste, Rondônia.

La desforestación que no acaba nunca

Ya en vísperas del gran encuentro mundial sobre calentamiento global de Copenhague, mientras Brasil y su ministro de Medio Ambiente se esfuerzan en decir que la desforestación amazónica está bajando, datos de las oenegés medioambientales le están contradiciendo. Aunque más tarde, nosotros también hemos acabado constatando un recrudecimiento de la desforestación, en estas últimas semanas, cuando las lluvias ya vienen llegando.

Fotografías: Imagenes de la carretera llena de humo y de polvo y de una quemada de selva en Seringueiras, destruyendo el territorio del río Mané Corréia, reivindicado por los indígenas puruborá. El coche es de pescadores de clase económica privilegiada que vuelven del Guaporé, ajenos a la conciencia de que sin cuidados ambientales, la carretera continúa provocando la destrucción de las reservas de agua y los riachuelos.